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En el competitivo mundo del fast casual, cada detalle importa. Guzman y Gomez (GYG), la cadena australiana de comida mexicana, lo tiene claro: su compromiso con un menú 100% limpio, sin aditivos ni conservantes, es la clave para diferenciarse. Ahora, con su creciente presencia en EE.UU., esta apuesta cobra aún más relevancia.
Desde hace tres años, la compañía ha trabajado en eliminar ingredientes artificiales de sus recetas, asegurando que cada producto sea lo más natural posible. Su objetivo es demostrar que la comida rápida puede ser saludable, sin sacrificar sabor ni calidad. De hecho, en su misión por mantener su estándar, GYG llegó a retirar los churros del menú temporalmente hasta encontrar una versión sin ingredientes artificiales. Un compromiso poco común en la industria.
Un enfoque que está cambiando la industria
El CEO y cofundador de GYG, Steven Marks, explica que su visión siempre ha sido reinventar la comida rápida y cambiar la percepción de lo que significa comer fuera. “No tienes que comer ensaladas de quinoa todos los días para llevar una alimentación saludable”, comenta Marks. “Cuando comes, deberías sentirte bien después de hacerlo. Esa es nuestra filosofía”.
Un claro ejemplo de este compromiso fue la incorporación de papas fritas en el menú. Inicialmente, Marks era reacio a ofrecerlas, ya que muchas opciones del mercado apenas alcanzan el 80% de contenido real de papa. Sin embargo, al detectar esta oportunidad, decidieron crear una versión sin conservantes, aditivos ni colorantes artificiales, lo que generó una gran demanda. Eventualmente, la empresa McCain se ofreció a fabricarles este producto y GYG decidió compartir la receta para que otras marcas pudieran ofrecer una versión más saludable.
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Este nivel de detalle también se ha aplicado a otros productos clave, como tortillas sin preservantes y quesos sin antiaglomerantes. Estas mejoras han requerido una cuidadosa planificación en la cadena de suministro y un equipo altamente comprometido con la misión.
El reto de mantener la calidad en la expansión
Actualmente, GYG cuenta con seis locales en Chicago y planea continuar su expansión en EE.UU. Sin embargo, mantener su estándar de calidad mientras crecen no es una tarea sencilla. Marks reconoce que lograr un menú limpio no siempre es más costoso, pero sí más exigente en términos operativos. “En muchos casos, estamos eliminando ingredientes, no agregándolos, pero garantizar la calidad implica trabajar con proveedores específicos y pagar más por ingredientes como el pollo de granja libre”.
A pesar de ello, la compañía está convencida de que este modelo no solo es sostenible, sino rentable, ya que los consumidores están dispuestos a pagar un poco más por comida de mejor calidad, al igual que lo hacen con otras marcas premium del sector, como Chipotle.
¿Es este el futuro del fast casual?
El éxito de Guzman y Gomez es un reflejo de una tendencia más amplia: los consumidores están exigiendo menús más transparentes y saludables sin comprometer sabor o conveniencia. En JLP GLOBAL, hemos visto un creciente interés por parte de restaurantes que buscan diferenciarse a través de propuestas más limpias y naturales. Este no es solo un movimiento pasajero, sino un cambio en las expectativas del cliente moderno.
A medida que la marca siga expandiéndose en EE.UU. y otras regiones, será interesante ver cómo otras cadenas reaccionan ante esta creciente demanda de comida rápida de calidad, sin ingredientes artificiales. ¿Será este el nuevo estándar en la industria? El tiempo lo dirá, pero por ahora, Guzman y Gomez está marcando la pauta.
Fuente: Nation’s Restaurant News
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